Episodio legendario de la batalla naval del rey Terón contra los gaditanos recogido por Macrobio, autor de época romana (siglo III d.c.), muy tardío al supuesto acontecimiento al que hace mencion.

Imagen idealizada del Herakleion ( templo de Herakles-Melkart )

HERAKLES / MELKART









Copyright©Francisco J. Rodríguez Andrade.















LA RUTA DE LOS 7 TEMPLOS

Próximamente os invitamos a descubrir una ruta mágica llena de encantos naturales, de fuerzas telúricas y restos del pasado sorprendentes llenos de misterio y leyenda...La Ruta de los 7 templos, un antiguo periplo costero de más de 2.500 años de antiguedad.
http://ruta7templos.blogspot.com
" LA LUZ DEL PASADO SE TRANSFORMA EN LA LUZ DEL FUTURO "

Faro de la ciudad de Gades

Faro de la ciudad de Gades
Graffiti representando el faro de Gades y que apareció sobre una pared de una fábrica de salazones que estuvo activa desde el siglo I al siglo V d.c. Su tipología, de indudables reminiscencias mesopotámicas por su parecido a un zigurat, nos sugiere pensar, eso sí, sin ninguna prueba fehaciente ni tangible, que dicho monumento puede ser una edificación preexistente de la ciudad, antes de su fase romana y por tanto, creemos en la posibilidad de que su construcción y uso haya que situarlos en la época plenamente fenicia de la ciudad, habida cuenta de dos hechos incuestionables. Por un lado, el caracter fuertemente fenicio que seguía manteniendo la urbe aún en tiempos de César y por otro, la actividad propiamente marinera de los fenicios en general y de los gaditanos en particular, creadores de una verdadera talasocrácia en su radio de acción, el llamado Círculo del Estrecho.

La isla de Cartare y el lago Ligustino en la "Ora Marítima" de Avieno.


Juan Gavala Laborde, nacido en Lebrija y luego criado en El Puerto de Santa Maria, ingeniero de minas, dedicó gran parte de su estudio y de su vida a la geología de la Bahía de Cádiz y que luego le llevó a hacer una completa revisión del poema de Avieno "Ora Marítima", sacando con ello, sus propias conclusiones a raiz de su conocimiento del terreno y la geología y poniendo, por tanto, en entredicho algunas de las hipótesis que con anterioridad se barajaban en torno al tema candente de Tartessos, sobre todo las teorías de Adolf Schulten.

Aquí exponemos a continuación, un resumen global de su trabajo y que el mismo autor realizó en forma de addenda, revisión de sus propias conclusiones anteriores, para acompañar a la ultima edición de su obra. Una obra que no se volvió a reeditar hasta nuevamente los años noventa, a través del servicio de publicaciones de la Diputación de Cádiz y que actualmente está nuevamente agotada...


ADDENDA

El estudio que precede del poema «Ora Maritima» de Rufo Festo Avieno se imprimió en el verano de 1957 mientras preparaba el texto y las láminas de la Memoria geológica de la Hoja de Cádiz, trabajo que por circunstancias especiales hube de interrumpir entonces y no pude reanudar hasta el pasado otoño. En los dos años y medio transcurridos desde la impresión de «Ora Maritima» he dedicado muchos ratos, a recordar y repasar los relatos de Avieno, con el afán de lograr localizaciones exactas de los parajes que menciona, y para ello he aquilatado la traducción de frases de sentido no muy claro del texto latino, y que se prestan a torcidas interpretaciones si no se da a las palabras el significado justo y el valor exacto con que el autor las empleó. Ese continuo dar vueltas al asunto me ha hecho ver que algunas localizaciones, que por rutina venían considerándolas incuestionables los comentaristas de Avieno, no tienen realmente justificación, y es preciso, en consecuencia, modificar ideas y conceptos, que a su vez influyen en la interpretación de otros pasajes del poema.En los relatos de Avieno no resulta fácil seguir la descripción de ciertos tramos de la costa, aunque esté hecha con suficiente detalle, cuando el autor intercala citas de carácter secundario para aludir a lugares apartados del que constituye de momento el objeto principal de la narración, y este inconveniente se acentúa en la parte comprendida entre los versos 200 y 293, por mencionar Avieno multitud de parajes sin seguir al parecer el orden debido; menos mal que la dificultad que ello crea puede salvarse en este caso por citar al mismo tiempo rasgos del relieve topográfico que no suelen prodigarse en la naturaleza y que, por lo tanto, no son difíciles de localizar si se conocen bien la topografía y la geología de la comarca. Por tratarse en esa parte del poema de un sector de la costa atlántica cuyas modificaciones en el decurso de los siglos me interesaba sobremanera conocer, apelé a todos los medios imaginables para situar bien las referencias de Avieno. Ya de primera intención logré mi propósito en cuanto a la Isla Cartare, confirmando mis deducciones lo que Pemán había supuesto de ser ésta la región comprendida entre el Guadalquivir y el Guadalete, en contraposición con las opiniones de Blázquez, Schulten y otros muchos comentaristas. Y en cuanto. a la situación del Golfo Tartésico entre Rota y el Castillo Sancti Petri, también el resultado a que ya antes había llegado parece definitivo, pero quedaban aún puntos de duda difíciles de descifrar, que creo que he podido aclarar últimamente gracias al ininterrumpido estudio del poema.Así como la medida de los versos me ayudó a puntualizar algunas citas un poco imprecisas, la eliminación de ideas secundarias en el relato principal me ha servido para fijar el orden de sucesión de los lugares que cita Avieno de la costa sur de Portugal y de la del Golfo de Cádiz, o mejor dicho, para fijar el orden en que los cita Avieno. Esta eliminación, hecha con todo detenimiento, permite reducir el texto del poema entre los versos entes citados a lo siguiente:v. 200-204 : desde aquí lindan con los Cempsoslas tribus Cynetas : luego la Sierra Cynética levantando a lo alto la punta extrema de larica Europa, por donde declina la luz sideral se dirige hacia el Océano llenode monstruos.v. 205-207 El Río Anas corre por el territorio de los Cynetas y surca los campos : se abre de nuevo un golfo, y la concavidad del terrenomira al Mediodía.v. 212-14 Aquí se elevan las cúspides de dos islas : la menor carece de nombre, una costumbre inveterada llamó Agónida a la otra.v. 215-17 A partir de aquí eleva sus picachos la roca consagrada a Saturno : el mar que rompe, hierve,y el largo litoral rocoso es disgregado.v. 222-26 Desde aquí (la roca de Saturno) hasta el citado río(El Ana) la travesía dura un sol, y aquí se hallael confín de las tribus Cynetas. El territorio tartésicolinda con ellas, y el Río Tortessos riegael país.v. 225-6 a partir de aquí se eleva la Sierra consagrada alCéfiro (Sierra de Algarbe) :v. 241-42 De nuevo se levanta un monte, consagrado a la diosa del Infierno, y un rico templo v. 243-45 cerca hay una gran laguna llamada Erebea, y se dice que estuvo antiguamente por estos lugares la ciudad de Herbi.v. 248-50 Acaso sea el Hibero el río que por allí corre y que fecunda con sus aguas los campos : muchos dicen que de él recibían su nombre los Hiberosv. 252-57 porque al territorio que linda con el río por la parte de Occidente llaman Hiberia.La parte de Levante contiene a los Tartesios y a los Cilbicenos. Después se halla la Isla Cartare, y es creencia bastante extendida que antiguamente estuvo habitada por los Cempsos.v. 259-62 Desde aquí se ve elevarse el Monte Casio,y por él se llamó antiguamente en griego casítero el estaño : desde aquí se ve el Cabo del Templo y la fortaleza de Gerión que está lejos.v. 265-68 Aquí se encuentran, distantes unas de otras, las boca sdel Golfo de los Tartesios, y desde dicho río (el Hibero) hasta estos lugares, los barcos tardan un día en la travesía : aquí está la ciudad de Gadir.v. 283-90 : pero el Río Tartessos al fluir del Lago Ligustino a través de campos abiertos, Iiga por todas partes a la isla con su corriente. Este no tiene una corriente única ni surca con un solo cauce el terreno subyacente; pues penetra en los campos por tres bocas (o brazos) por la parte de Levante,y baña la parte meridional del territorio con dos bocas (o brazos) gemelas.v. 291. Mas domina a la laguna el Monte Argentario;v. 293 las laderas de éste brillan por el mucho estaño (que contienen)Partiendo del texto así reducido a las ideas principales, procederemos a localizar las citas de Avieno.L Cyneticum Iugum.- Monte Cynético o Sierra Cynética. (v. 200-204). (Monte de los Cuneos o Cunetes).Es el macizo jurásico que desde las cercanías de Lagos se extiende hasta el Cabo de San Vicente, y con rumbo al 0. se dirige hacia el Océano. En ello están conformes los comentaristas. He conservado en el texto reducido el pasaje de los versos 205-207 para que se vea que es una cita secundaria, que no hay que pretender encajar en la narración como la de un lugar inmediato al Monte Cynético. Antes se ha hablado de la tribu de los Cynetas, y nada tiene de extraño que se haga constar aquí que el territorio ocupado por esta tribu está regado por el Río Guadiana; pero ello no quiere decir que el Guadiana se halle en la inmediata proximidad del Cyneticum Iugum.2. Insula Agonida.-Eliminada como cita secundaria la del Guadiana, la de la Isla Agónida y otra pequeña sin nombre queda referida al Monte Cynético, que ha de considerarse el hic (aquí) del v. 212. Las mencionadas islas las sitúa Avieno, por lo tanto, en las inmediaciones del Cabo de San Vicente; y deben corresponder a las hoy denominadas Armacáo y Leixáo.3. Roca consagrada a Saturno.- Conestenombre se designa (v. 215-217) algún punto del acantilado de calizas júrásicas situado entre Punta Sagres y Lagos, puesto que se dice que el mar rompe en ella y que el largo litoral rocoso es disgregado. Puede ser la misma Punta Segres.Hemos conservado también el pasaje de los v. 222-223, en el que se dice que desde aquí (Hinc) hasta el citado río (el Ana) hay un día de navegación, como comprobación de que el aquí es la Roca de Saturno. En efecto, la distancia de ésta a la desembocadura del Guadiana es de 80 millas, que a razón de cuatro millas por hora suponen 20 horas de viaje. Se añade en los v. 223-225, que el Guadiana señala el límite del territorio ocupado por los Cynetas y que a continuación se halla la región habitada por los Tartesios, que está regada por el Tartessos. Esto es ajeno al itinerario que se va describiendo, y por lo tanto la zona litoral descrita hasta ahora termina con el acantilado que es disgregado por el ataque del mar: el comprendido entre Punta Sagres y Lagos,4. Monte o Sierra consagrada a Céfiro.- Esta sierra, según el relato, comienza en donde termina el acantilado de la Roca de Saturno a que se refiere el v. 225, y el hinc (de aquí) de este verso no se refiere en modo alguno al Río Tartessos, que todavía no se ha dicho concretamente donde alcanza la costa sino al punto donde comienza precisamente la Sierra de Algarbe, que es, por consiguiente, la Sierra del Céfiro del poema. Esta sierra comienza en Lagos y termina en Tavira, a 15 Km. al Oeste de la desembocadura del Guadiana.La transposición que propugna Schulten de los v. 205-211, que según él deben colocarse después del 240, es innecesario e improcedente toda vez que, eliminadas las citas de carácter secundario, el orden en que están citados el Monte Cynético con la Isla Agonida, la Roca de Saturno y la Sierra del Céfiro es el que corresponde exactamente a estos lugares. Y la descripción contenida en los v. 220-226, correspondiente a la costa sur de Portugal entre el Cabo de San Vicente y la desembocadura del Guadiana se ajusta perfectamente a las características topográficas y geológicas del terreno. La descripción de la costa española comienza en el v. 241, en el que Avieno menciona un monte consagrado a la Diosa del Infierno y un rico templo. Como sitúa el monte cerca de la Laguna Erebea, y ésta no puede ser sino el estuario del Tinto, cubierto en todas épocas de una capa de agua teñida de rojo de sangre por oxidación de líquidos saturados de sales de hierro procedentes del lavado de las masas de pirita de Río Tinto, ha de admitirse que el monte consagrado a la diosa infernal es la Colina de Moguer, y que Erbi coincidiría poco más o menos con la Huelva actual. En consecuencia, la descripción de la costa española comienza en la ría de Huelva, sin que nada se diga en el poema del litoral comprendido entre la desembocadura del Guadiana y la del Odiel, costa baja en donde ningún accidente topográfico llamaría la atención del navegante. A lo sumo podría identificarse esa parte de la costa con el terreno generalmente cubierto de nieblas y húmedo de que se habla en los v. 236-237.Es muy interesante lo que se dice en los v. 248-250 de un Río Hibero que sirve de frontera occidental a las tribus de los Tartesios y Cilbicenos, pues aunque el verdadero Río Hibero sea el Ebro, que nace en el país de los Vascos, también éste podría haberse llamado Hibero por el hecho de conocerse con el nombre de Hiberia el país que se extiende a Poriente. En todo caso Avieno concede importancia a este río, que a juzgar por lo que dicen los mencionados versos, no puede ser otro que el Odiel con su afluente el Tinto, puesto que corre por la comarca en donde se hallan Erbi, la Laguna Erebea y el Monte de la Diosa del Infierno, hasta el punto de tomarlo como punto de partida o referencia para situar las Bocas del Golfo Tartésico. En los v. 266.67 dice que éstas se hallan a un día de navegación del río en cuestión, último que ha nombrado en el relato, y la distancia es de unes 60 millas náuticas, que los barcos de vela de nuestros días tardan de 16 a 18 horas en recorrer.Es también interesante hacer resaltar que desde el Río Hibero no vuelve a citar Avieno ningún punto o paraje de la costa hasta la Isla Cartare, que está, según les v. 288-89 a Levante del Lago Ligustino, puesto que brazos del Tartessos que salen de este lago penetran en las campiñas de la isla situadas a Naciente (parte eoi luminis), y el Lago Ligustino ocupaba la parte central del estuario del Guadalquivir. Pasa, pues, Avieno por alto los 70 Km. de litoral arenoso que median entre Huelva y la desembocadura del Tarteasos, lo cual contrasta con la importancia que concede a las costas arenosas, estériles y despobladas que luego menciona a lo largo de la ruta del Mediterráneo, como puede verse por los versos siguientes:441 Inhospitales nunc harenas porrigitdeserta tellus (Golfo de Almería)460 : rursus hinc se littorisfundunt harenae : (Cordón litoral del Mar Menor)475 : littus extendit dehincsteriles harenaes : (litoral de Denia)512 Post haec harenae plurimo tractu iacent (a uno y otrolado del Cabo Salou)565 : post Pyrinaeum lugumiacent harenae, littoris Cynetici (costa del Rosellón)606 : rursus harenosi soliterga explicantur (costa de Cette)No hay seguramente en la Peninsula un tramo más largo de costa arenosa, yerma y despoblada que el de las Playas de Castilla y Arenas Gordas, de la provincia de Huelva, con dunas bien visibles desde el mar, algunas, como la del Asperillo, de bastante altura; y, sin embargo, nada dice de él Avieno. Hay que suponer que sea debido a que ni en la costa ni tierra adentro viese el navegante nada digno de mencionar hasta que se acercó a la desembocadura del Guadalquivir, a Chipiona, desde donde pudo divisar ya a lo lejos la Sierra del Pinar de Grazalema (1.651,8 m. de altitud) y luego la costa de la Isla Cartare, más alta que la de Huelva y con acantilados rocosos. Y, en efecto,, cita en primer término, en el v. 259, el Monte Cassio que relaciona con el estaño por el brillo de sus rocas, sin duda, y en seguida, v. 261, el Cabo del Templo (Chipiona). A continuación el Castillo o Fortaleza de Gerión, v. 263; las bocas del Golfo de los Tartesios, v. 265, distantes, como se dijo, un día de navegación del Río Hibero (Huelva), y, por último, Gadir.Las citas de todos esos lugares están hechas por el orden que les corresponde, pero sin duda Avieno se dio cuenta de que la Isla Cartare, el Río Tartessos y su desembocadura y el Castillo de Gerión eran parajes y rasgos topográficos demasiado importantes para no situarlos con mayor precisión y se creyó obligado a dar más noticias de unos y otros. Así, del Tartessos dice En los v. 283-85 que fluye del Lago Ligustino e introduce brazos en el terreno de la Isla Cartare: tres de ellos en los campos situados en la parte de Oriente, y dos que luego se bifurcan (ora bis gemina) en los situados al Sur (meridiana civitatis), v. 288-293.Eso es lo que realmente dice el texto refiriéndose a la Isla Cartare, y todo cuanto han escrito los comentaristas de Avieno sobre esos brazos gemelos del Tartessos que bañaban el territorio situado al Sur de la ciudad carece de fundamento, tanto más cuanto que si se pretende que la palabra civitas debe traducirse por ciudad, esta ciudad no podría ser otra que Gadir, a la que ininterrumpidamente se viene aludiendo en los versos 267 283, y el Sur de Gadir no ha desembocado ningún río desde los comienzos de la época de excavación del estuario diluvial del Guadalete. que dista muchísimos miles de años de la muestra; de modo que ni aun en el supuesto de que el narrador hubiera confundido el Tartessos con el Guadalete y se refiriese a este último río, habría podido ver cauces fluviales cruzando el territorio situado al Sur de la ciudad.En resumen, la Isla Cartare es la región comprendida entre el Guadalquivir y el Guadalete, en cuyos campos penetraban hasta hace relativamente poco tiempo caños o brazos del río en comunicación con los cauces principales que cruzaban el estuario después que se rellenó el Lago Ligustino y que partían de este lago en la época a que Avieno se refiere. Tres de estos caños: el de la Vera o de Los Palacios, el de Las Cabezas o Salado de Morón y, el de Merlina (véanse nuestros mapas), rellenos hoy y convertidos en otras tantas ensenadas de marisma, penetraban en la Isla Cartare por la parte situada a Levante del Lago, y dos, el de Trebujena, que se bifurca en los de El Cuervo y Mesas de Asta, y el de Sanlúcar, que se divide en los de Monteagudo y Evora o Ventosilla, bañaban la parte meridional de la isla.Esto es todo lo que dice Avieno de la Isla Cartare, y huelgan, pues, las disquisiciones acerca de si los caños del Guadalquivir ,comunicaban o no con los dependientes del Guadalete, porque para replantear en el terreno los datos que aporta el relato de Avieno no hace falta para nada que esa comunicación haya o no existido alguna vez. Y aun cuando hubiese existido, no habrían llegado los brazos del Guadalquivir, ni aun prolongados por los del Guadalete, a la región situada al Sur de Cádiz en la época a ,que se refiere Avieno.El Golfo de los Tartesios, cuya situación fija con exactitud Avieno en el v. 265, y cuyas características geográficas detalla en el v. 306, al decir que se abre entre alturas rocosas (las islas y ,arrecifes de la costa gaditana) es la porción de mar que queda al NE. de la línea general de la costa entre Rota y el Castillo Sancti Petri.Si se observa un mapa de esa región se verá que la costa sigue una línea recta entre Chipiona y Cabo Roche, al 0. de Conil, pero entre Rota y el Castillo Sancti Petri el mar penetra en los dominios de la tierra firme y ocupa gran parte del estuario aluvial del Guadalete. Y la penetración la hace, como se dice en «Ora Marítima» entre alturas de rocas, pues lo mismo las islas y los arrecifes que los acantilados costeros están formados por los duros conglomerados ostioneros del Astiense.Las bocas o brazos de mar de Río Arillo y Sancti Petri fueron cauces del Guadalete cuando lo que es hoy saco interior de la bahía gaditana era aún tierra firme, pero, una vez que el Guadalete terminó de excavar su estuario, el mar que penetró allí cortó dichos brazos y los dejó aislados del cauce de que formaban parte (el Río San Pedro). Desde época remotísima las bocas del Río, Arillo y Sancti Petri han sido, pues, sólo brazos de mar. Y más o menos cegados, continúen siéndolo. Por eso, sin duda, se dice en los v. 304-305 que el Cabo del Templo y el Castillo de Gerión (colina de San Fernando) están separados por el mar. En mi comentario a estos últimos versos indiqué como posible situación del Castillo de Gerión el Cerro de los Mártires, pero es indudable que la fortaleza se levantaría en la colina donde más tarde se edificó la ciudad de San Fernando, por encontrarse en ella abundante piedra de construcción y agua potable en fuentes y pozos, en tanto que en el Cerro de los Mártires faltan una y otra cosa.Por fin Avieno menciona la desembocadura del Guadalquivir, del Tartessos, en el v. 307, al decir: «Junto al segundo monte (el Cabo del Templo) desemboca el caudaloso río».El Monte Argentario del v. 291 debe ser el mismo Monte Casio del v. 259 que se divisa igualmente desde el emplazamiento del antiguo Lago Ligustino (hoy marismas de Las Nuevas, Isla Mayor y Lebrija) y al que se aplica la misma particularidad de «brillar a lo lejos por el estaño que contienen sus laderas cuando el sol hiere con sus rayos las altas cumbres». Y las únicas altas cumbres que se divisan desde Chipiona y desde el centro del estuario del Guadalquivir son las de la Sierra del Pinar, de GrazaIema.Con esta nueva interpretación que ofrezco a mis lectores del pasaje de «Ora Maritima» comprendido entre los versos 200 y 293 creo que quedan correctamente situados los lugares que se mencionen en el poema entre el Cabo de San Vicente y el Castillo Sancti Petri. Las conclusiones a que llego se apartan bastante de las propugnadas por Blázquez y Schulten, pero se compaginan mejor con la topografía de la comarca.Las ideas que expongo en este capítulo obligan a corregir los párrafos del Comentario que a continuación anoto, pero las correcciones fácilmente puede hacerlas el lector a la vista de lo que queda dicho.v. 205-237 pág. 78 líneas 30 a 34v. 241-247 » 83 » 31 y 32Id » 84 » 1 7 y 18v. 261-264 » 87 » 27 a 34v. 283-290 » 94 » 9Id. » » 33 y 34Id. » 96 » 1 a 5Id. » 97 » 7 a 18v. 291-295 » 98 » 5a 7. También ha de corregirse en el sentido indicado lo dicho en la página 14, línea 32.Las principales diferencias de localización hechas por el señor Schulten y por mí entre Huelva y Sancti Petri son las siguientes:

Isla Cartare.-Isla formada por dos brazos del Tartessos: uno el cauce actual, y otro que corría más al 0. por terrenos del Coto de Doñana (Schulten).Región de colinas y campiñas situada entre los cauces del Guadalquivir y del Guadelete (Gavala).

Monte Casio.-Duna del Asperillo, de 113 metros de altitud en la costa de Huelva (Schulten).Sierra del Pinar, en los montes de Grazalema (Cádiz)de 1.651,8 metros de altitud.

Monte Argentario. -Monte en las fuentes del Guadalquivir (Schulten).El mismo que Monte Casio (GavaIa).

Cabo del remplo.- Un arrecife sumergido cerca de Salmedina, llamado Banco de San Jacinto (Schulten).La Punta de Chipiona (Gavala).

Golfo de los Tartesios -Desembocadura del Guadalquivir (Schulten).Bahía de Cádiz (Gavala).

Ciudad de Tartesos.-Margen derecha del Guadalquivir, en el Coto de Doñana (Schulten).Cádiz (Gavala).

Tres brazos del Tartesos que penetran en los campos a Levante del Lago Ligustino.- Brazo principal, Brazo de la Torre y Brazo occidental, seco (Schulten).Caños de Los Palacios, de Las Cabezas y de Merlina (Gavala).Dos parejas de brazos gernelos.- Brazo principal, Brazo de la Torre, Río de Sanlúcar y Guadiamar (Schulten).Caños de El Cuervo y de Las Mesas de Asta y Caños de Monteagudo y la Ventosilla (Gavala).Isla Erythia.-Isla de Cádiz (Schulten). Campiñas de Chiclana, Conil y Vejer (Gavala).

Monte de los Tartesios. -Colinas entre Sanlúcar y El Puerto de Santa María (Schulten).Encinares y alcornocales de Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules y Vejer de la Frontera (,Gavala).